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BIOGRAFÍA DE Medina Ascencio, Francisco
 
 
Medina Ascencio, Francisco
Si las paredes hablaran, en Jalisco retumbarían las palabras del Señor Licenciado Don Francisco Medina Ascencio (Arandas, Jalisco. 1910-1993 Guadalajara), pronunciadas el 30 de Septiembre de 1964 al rendir su protesta como candidato a Gobernador de Jalisco postulado por el PRI: "Mientras haya un mexicano que tenga hambre y carezca de un techo digno, los políticos estamos en entredicho. Debemos pensar menos en nosotros para entregar todo nuestro esfuerzo y acción en favor de los demás; lucharé por cambiar las decenas de miles de cuartos redondos que hay en nuestras denigrantes vecindades, por casas dignas y decorosas. Gobernar es servir, pero servir a los más necesitados; no descansaré mientras haya un niño sin escuela o un hogar sin alimento; no podemos dejar un metro cuadrado sin cultivar ni una hora desperdiciar, porque el trabajo es la mayor riqueza de un pueblo. Queremos a los ricos que entienden que la riqueza no debe ser un fin en si misma para quien la posee, sino medio idóneo para servir a la colectividad".

Abogado egresado de la Universidad de Guadalajara de la que mas tarde fue profesor; recorrió con amplitud los campos del ejercicio del derecho, desde la difícil tarea de la judicatura y el notariado hasta los intrincados caminos del litigio, en donde poco a poco fue definiendo su pasión por la economía con la visión de la justicia. Durante nueve años fue Director de Economía y Hacienda del Gobierno de Jalisco, colaborando con los gobernadores Lic. Agustín Yáñez Delgadillo y Prof. Juan Gil Preciado; fue el creador y organizador de la dirección de pensiones del estado; Presidente Municipal de Guadalajara (1963-1965); Gobernador Constitucional de Jalisco (1965-1971); Embajador de México en Italia y Túnez y ante la F.A.O. (1971-1973); Presidente del Instituto Italo-Latinoamericano; secretario ejecutivo del patronato nacional de promotores voluntarios (1976-1982); Director de Servicios Metropolitanos del D.F.; miembro del consejo coordinador del colegio nacional de educación profesional técnica (1988-1990) y hasta su muerte, presidente del consejo de seguimiento del acuerdo de la Cuenca Lerma-Chapala. Como buen Alteño, sus administraciones municipal y estatal se distinguieron por el aumento en los ingresos y por el manejo pulcro, honesto, responsable y eficiente de los fondos públicos, sin dispendios, derroches o desviaciones. La obra pública que fue divisa de su gobierno se distinguió con la construcción de aulas, viviendas, carreteras y caminos. Le tocó impulsar la construcción del anillo periférico y su barrera boscosa para proteger a la metrópoli de las tolvaneras; impulsó la construcción del palacio federal en Guadalajara; se convirtió en el más ferviente creyente de las potencialidades de Puerto Vallarta y a él se deben las primeras grandes obras portuarias, aeroportuarias, de comunicación terrestre y urbanísticas que detonaron el desarrollo de Puerto Vallarta. Además, se construyeron los edificios de la procuraduría de justicia, el mercado de abastos, el departamento de tránsito, la galería de arte y cultura, el registro civil, cuarteles policíacos y las Avenidas López Mateos, las Torres, la Paz, Revolución, Mariano Otero y los Ángeles; el auditorio del estado y varios edificios de la U. de G., destacando el destinado a la facultad de arquitectura. Durante su gobierno Jalisco se significó a nivel nacional en la agricultura, la industria, la educación y la creación de empleos. Fue precursor en la atracción de las grandes industrias, promoviendo la alta calidad de las relaciones obrero-patronales y desde entonces han hecho a ésta tierra, muy atractiva para las inversiones nacionales y extranjeras. En el terreno que mayores riquezas nos dejó a los Jaliscienses, fue sin lugar a dudas en el de la calidad humana. Francisco Medina Ascencio fue un humanista por antonomasia, díganlo sino sus preocupaciones constantes por la familia, por los desvalidos, su lucha contra la pobreza y la miseria, su vocación de servicio al prójimo, la angustia por los indígenas, el arraigo y respeto a sus orígenes, la pasión por los campesinos, el respeto por el trabajo, la obstinación por la justicia social, el amor a la patria, la entrega por la educación, defensor inclaudicable de los valores morales, de acendrado nacionalismo y amante de la paz. Francisco Medina Ascencio fue un hombre sincero, congruente, leal, bueno y de buena fe, humilde y sencillo. En suma: un Jalisciense ejemplar, a quien Jalisco y los Jaliscienses le debemos un merecido homenaje y un imperecedero recuerdo. Con hombres como Francisco Medina Ascencio la condición humana se gratifica.

 

 
( 1910 - 1993 )

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