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BIOGRAFÍA DE Salazar López, José
 
 
Salazar López, José
En 1910, el mismo año en que comenzó la Revolución Mexicana, nació José Salazar López, el 12 de enero en Ameca, Jalisco. Fue bautizado apenas cinco días después. José fue el más pequeño de los cuatro hijos del matrimonio formado por Cándido Salazar y Luisa López; sus hermanos fueron Fernando, Gregorio y Victoria Salazar López. Como toda familia campesina, vivían con muchas privaciones; en ocasiones no eran buenas las cosechas, y nunca bien remuneradas. Así creció el niño José Salazar, trabajando, ayudando a su padre y a sus hermanos en las labores del campo.

En plena adolescencia, el pequeño José ya tiene henchido el corazón de un ideal y de un sueño que dará sentido y plenitud a toda su vida, pues ha sentido en lo profundo de su corazón y su conciencia el llamado sacerdotal. Así, después de ser educado por 13 años en el seno familiar, dejó el terruño y llegó a Guadalajara impulsado por dar forma a esa vocación. El lunes 5 de noviembre de 1923, José Salazar cruzó los dinteles del Seminario Conciliar de Guadalajara para inscribirse como alumno regular.

Durante tres cursos escolares consecutivos y completos tuvo el Seminario el privilegio de contar entre sus alumnos al seminarista José Salazar, quien permaneció allí desde el 5 de noviembre de 1923 hasta mediados de agosto de 1926, conclusión del ciclo lectivo 1925-1926.

El quinto Arzobispo de Guadalajara, Francisco Orozco y Jiménez, decidió enviar al alumno José Salazar a proseguir sus estudios a Roma, para que profundizara en la Filosofía y en la Teología, partiendo a la edad de 16 años, allá por octubre de 1926.

Es el mes de agosto de 1932, cuando José Salazar vuelve a respirar aire jalisciense, va en busca de su arzobispo para ponerse a sus órdenes; le informan que a fines de julio don Francisco Orozco y Jiménez habían salido a otro doloroso destierro, y que sólo unos pocos conocían su paradero. Por tal motivo se entrevista con el Obispo Auxiliar José Garibi Rivera, quien se quedó al mando de la arquidiócesis. Es, precisamente, el Obispo José Garibi quien, en dos minutos, le otorga una pronta y oportuna solución a su primer problema: «Muy bien, Procopio (como solía llamar a los seminaristas), sé qué estás aquí antes de tiempo, debido a tu precaria salud, pero no te acongojes, si Dios te ha elegido para ser su sacerdote, Él mismo te indicará el camino para lograrlo. Tú sólo confía; por ahora lo más importante es que recuperes tu salud».

De regreso en el Seminario permanece por los meses de julio y agosto de 1933, donde lo preparan ya, previo escrutinio, para que reciba las Órdenes Sagradas y, además, lo consideran apto para integrarse al grupo de formadores del Seminario y como maestro.

El 21 de agosto festejó sus 25 años de consagración episcopal. El 15 de mayo de 1987 se anunció la renuncia del señor Cardenal como Arzobispo de Guadalajara. El 9 de julio murió en esta ciudad, en el hospital de la Santísima Trinidad, a las cuatro de la tarde. Al día siguiente fue velado en la Catedral tapatía. Mientras que el 12 de julio se celebró la Misa de exequias en ese mismo recinto sagrado, donde fue sepultado en las criptas del sótano.

 

 
( 1910 - 1991 )

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